Libros pendientes

Como la lista de deseos pero sin pedirle nada a nadie. No se ni cuando he pensado que me interesarían estos libros:

Ciencia ficción

Las estrellas, mi destino

La mano izquierda de la oscuridad

Neuromante

Rashomon

Hyperion

Los propios dioses

Ciberiada

El fin de la infancia

Estación de tránsito

Bio-antropo

Ecología Humana (Campbell)

Cómo evolucionan los humanos (Silk)

La rodilla, los primeros pasos de la humanidad

Los origenes de la humanidad (Cappens)

Sociedades europeas en la Edad de Bronce

La evolución de las sociedades humanas

Divulgación

la curiosa historia de los elementos

La cuchara menguante

Las moléculas de Atkins

Química de los alimentos

ASpirina: la extraordinaria historia de una droga maravillosa

Pelis: “EL misterio de la materia oscura”

“The day the earth early died”

 

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El patriarcado no está solo: el kyriarcado 101.

El Demonio Blanco de la tetera verde

Del orignal de Sian Ferguson en Everyday FeminismKyriarchy 101: We’re not just fighting the patriarchy anymore.

Para ver contenido diario, podéis seguirme también por Facebook en Demonio Blanco y por Twitter (@DemonioblancoTT).

intersectionality

Si estás familiarizada con el feminismo, seguramente conocerás el término patriarcado, el orden social que otorga privilegio a los cuerpos leídos como hombre y oprime a aquellos leídos como mujer. Es un término muy útil para dar nombre a la institucionalización del privilegio masculino.

Sin embargo, el feminismo ha evolucionado, su preocupación ya no es únicamente el privilegio masculino.

Ahora tenemos en cuenta, por suerte y muy acertadamente, los privilegios y opresiones de los que disfrutamos o sufrimos todas las personas.

El feminismo interseccional, término creado en 1989 por Kimberlé Crenshaw, catedrática de la Universidad de California especializada en temas de género y etnia, lucha contra el orden social que otorga…

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http://elpais.com/elpais/2015/11/30/ciencia/1448904392_009014.html

*No me limito sólo a pegar los enlaces, si no que también copio los textos enteros para asegurarme de no perder esta valiosa información. Aún así, también añado los enlaces, para quien quiera ir al original.

 

No hay un cerebro masculino y otro femenino

El estudio de 1.400 cerebros humanos descarta que haya diferencias anatómicas significativas por razón de sexo

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El volumen de las distintas regiones cerebrales (en verde, más grande y en amarillo, más pequeña) de 42 personas muestra cómo se solapan el cerebro masculino y el femenino.

El volumen de las distintas regiones cerebrales (en verde, más grande y en amarillo, más pequeña) de 42 personas muestra cómo se solapan el cerebro masculino y el femenino. / Zohar Berman y Daphna Joel

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Un estudio con centenares de imágenes de cerebros de hombres y mujeres no ha encontrado pruebas de que existan un cerebro masculino y otro femenino. Aunque hay algunas diferencias anatómicas en determinadas áreas en función del sexo, estas no permiten dividir a los humanos en dos categorías. En realidad, el cerebro de cada uno es un mosaico con elementos tanto femeninos como masculinos.

Ideas como las de la inteligencia emocional, éxitos comerciales como el reciente libro El cerebro femenino o, en el siglo pasado, la saga de Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus, abonaron el terreno al dimorfismo sexual del cerebro. Si hay diferencias entre hombres y mujeres en otras parte de su anatomía, en particular los genitales, ¿por qué no va a haberla en el cerebro? Y si la hay en lo físico, en el cerebro, igual también se da en lo esencial, la mente.

Sin embargo, no hay pruebas de que, desde el punto de vista de su materia gris, materia blanca, conexiones neuronales o el grosor de la corteza cerebral, el cerebro de una mujer y de un hombre sean diferentes por el simple hecho de su sexo. Más bien, las pruebas apuntan a lo contrario. En uno de los mayores estudios que se han realizado, un grupo de investigadores israelíes, alemanes y suizos han comparado la anatomía de 1.400 cerebros de hombres y mujeres para concluir que, más que dos categorías, lo que hay es un mosaico cerebral.

El hermafroditismo cerebral es la norma y los cerebros masculinos o femeninos, la excepción

“En lo genital, hay diferencias según el sexo que se van sumando hasta crear dos tipos, los genitales masculinos y los genitales femeninos”, dice la investigadora de la Universidad de Tel Aviv y principal autora del estudio, Daphna Joel. “Sobre el 99% de las personas tienen genitales masculinos o femeninos y solo unos pocos tienen ya sea órganos genitales cuya forma está entre las formas masculina o femenina, o bien tienen algunos órganos con la forma masculina y otros con la femenina. Son los que llamamos intersexuales”, añade.

Sin embargo, el hermafroditismo cerebral es la norma y los cerebros 100% masculinos o femeninos son la excepción. “Más bien, lo que hay son muchos tipos de cerebros”, sostiene Joel. “Además, el tipo de cerebros que solo presentan características más prevalentes en los hombres que en las mujeres son muy raros, tan raros como el tipo de cerebros con un perfil que predomine entre las mujeres”, añade.

Para sostener estas afirmaciones, Joel y sus colegas recopilaron imágenes del cerebro de voluntarios de varios proyectos científicos. Además de la heterogeneidad de la muestra (un total de 1.400 personas), su investigación, recién publicada en PNAS dispone de una fortaleza extra. Las neuroimágenes se obtuvieron con distintas tecnologías y métodos para evitar sesgos. Mientras unas determinan mejor el grosor de la corteza cerebral, otras registran la estructura y dimensiones de las distintas áreas del cerebro.

Uno de los estudios, por ejemplo, se apoyó en imágenes del cerebro de casi 300 personas (169 mujeres y 112 hombres). Usando la técnica conocida como morfometría basada en vóxel (VBM, por sus siglas en inglés) que les permitió establecer el volumen de materia gris de 116 áreas del cerebro.

No hay ninguna región que revele una clara distinción entre una forma masculina y una forma femenina”

Daphna Joel Universidad de Tel Aviv

“No hay ninguna región en nuestras muestras que revele una clara distinción entre una forma masculina y una forma femenina, es decir, que se presente de forma evidente solo en los hombres o solo en las mujeres”, destaca Joel. “En realidad, hay un alto grado de superposición entre mujeres y hombres en todas las regiones estudiadas”, añade. Aún así, se quedaron con las 10 zonas que mostraron mayor contraste en función del género. Fue el caso de los dos lados del giro frontal superior, del núcleo caudado o los dos hemisferios del hipocampo, todas por debajo de un nivel estadísticamente significativo.

Con estas diez áreas pudieron crear una especie de continuo desde el extremo masculino al extremo femenino. El cerebro de apenas el 1% de los hombres y solo el 10% de las mujeres caía en cada extremo y un tercio de las personas tenían cerebros anatómicamente intermedios. Las pruebas las repitieron con otras muestras de personas y tecnologías, como la de imagen por tensores de difusión, con la que se puede establecer la conectividad entre las distintas zonas del cerebro. En todas ellas, los resultados fueron similares.

“La mayoría de los humanos tienen cerebros compuestos por mosaicos de características que los hacen únicos, algunas son más comunes entre las mujeres en comparación con los hombres y otras lo son más en los hombres respecto de las mujeres y aún otras son comunes tanto a hombres como a mujeres”, comenta la investigadora israelí.

Las teorías sobre la diferenciación sexual en el cerebro cobraron fuerza a mediados del siglo pasado. Pero, como comenta el investigador del Neurocom y profesor de la Universidad de Coruña, Xurxo Mariño, “aquellos trabajos se centraron en la sexualidad, en especial en el estudio de la emergencia de la homosexualidad”. Algunos se empeñaron en encontrar características anatómicas que la explicaran y encontraron algunas, como el menor tamaño de una estructura cerebral llamada estría terminal en las mujeres y también en los hombres transexuales.

Los estudios entonces estaban basados en cuestionarios o en muestras cerebrales post mortem, no en observaciones directas del cerebro de personas vivas y sus diferencias anatómicas. Esto es algo que solo la moderna tecnología de neuroimagen está permitiendo. Aún así, recuerda Mariño, “ya en 1948 hubo quien habló más de un continuo cerebral que de categorías dicotómicas”. Fue el biólogo Alfred Kinsey quien, con sus escala sobre la orientación sexual, se adelantó al estudio actual.

Femifan de Malena Pichot

“Sobre este último punto, Pichot acaba de forma magistral con la actitud Not All Men en pocas frases: “¿De verdad tengo que estar todo el rato explicando que ya sé que no todos los hombres violan? Porque cuando alguien necesita aclarar algo muy obvio yo pienso lo contrario, da más miedo: ‘Hola, este es mi perro, no me lo estoy follando’. ¿Seguro? ¡Me da la impresión de que sí!”

 

http://www.elconfidencial.com/cultura/2015-10-26/malena-pichot-nos-abre-la-mente-a-golpe-de-chistes-feministas_1071289/

 

Magia negra

Cuando el sol se va, siento en mí

Una helada conexión lunar

Me hace ver (¡Eh!) más allá (¡Oh!)

Dentro de los demás

¡Pau! ¡Pau! ¡Magia negra!

¡Pau! ¡Pau! Llaman a nuestra ciencia

¡Pau! ¡Pau! Siento ya el poder

Del conocimiento prohibido a mi sexo

Vienen a buscar algo en mí

Que despierta la ira y el rencor

¡Ey, mujer! (¡Ey!) ¡Confesad! (¡Ya!)

¿Qué diablo te enseñó?

¡Pau! ¡Pau!¡Magia negra!

¡Pau! ¡Pau! Sólo es inteligencia

¡Pau! ¡Pau! Dispuesta a morir

Soy carne del fuego, ceniza en el viento

Oigo sus quejidos en la noche

Miles de brujas llorando

La piel abrasada y gritando:

“Os vais a arrepentir De haberme torturado así”

Volveré, volveré, volveré

¡Envuelta en llamas!

Las viejas brujas volverán

¡Ardiendo en rabia!

¡Pau! ¡Pau! ¡Magia negra!

¡Pau! ¡Pau! Llaman a nuestra ciencia

¡Pau! ¡Pau! Siento ya el poder (¡Hey!)

Del conocimiento prohibido a mi sexo

¡Pau! ¡Pau! ¡Magia negra!

¡Pau! ¡Pau! Llaman a nuestra ciencia

¡Siento ya el poder!

El fuego de mi alma no callará

Manifiesto SCUM

“La mayoría de hombres, completamente cobardes, proyectan sus debilidades inherentes en las mujeres, etiquetándolas como debilidades femeninas y se creen a sí mismos tener las fortalezas de las mujeres; la mayoría de filósofos, no tan cobardemente, lidian con el hecho de las carencias existentes en los hombres, pero todavía no pueden enfrentar de que estas sólo estén en los hombres. Así que etiquetan la condición masculina como Condición Humana, después de su problema de la nada, que los horroriza, como un dilema filosófico, por esto dan altura a su animalismo, grandilocuentemente etiquetan su nada como ‘Problema de identidad’, y proceden a hablar pomposamente sobre la ‘Crisis del individuo’, la ‘Esencia del ser’, la ‘Existencia precediendo la Esencia’, los ‘Modos Existenciales del Ser’, etc. etc. Una mujer no solamente no cuestiona su identidad e individualidad, sino sabe instintivamente que lo incorrecto sólo es herir a los demás, y que el significado de la vida es el amor.”

Reveladora relectura del manifiesto SCUM. Muy recomendable la versión comentada!

http://www.sindominio.net/karakola/antigua_casa/textos/scum.htm

 

Sencillo manual práctico para saber cuando existe un verdadero debate científico

La Ciencia y sus Demonios

11 debate cientifico metodo cientifico investigacion evolucion creacionismo diseño inteligente disidencia cienciaEn un mundo en donde el conocimiento científico se genera con inusitada rapidez y mientras aumenta casi exponencialmente la complejidad de la propia ciencia, es muy difícil sino imposible para el ciudadano medio (e incluso muchas veces para los propios investigadores ajenos a un campo de estudio determinado) tener una visión clara de cuáles son los hechos científicamente comprobados y demostrados y diferenciarlos claramente de las hipótesis todavía sujetas a discusión científica en cualquier campo del saber.

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Si alguien sabe de donde proviene este texto, que me lo diga muy fuerte

La primera noticia que tuve de los «conmigos» y los «contigos» fue cuando descubrí que en mi cama dormíamos seis. En un principio pensé que solo estábamos tú y yo. Hubo un momento de silencio y comencé a notar dentro de mí un movimiento sutil, apenas perceptible, a la altura del pecho. Fue entonces cuando tuve la impresión de que había alguien que me acompañaba continuamente, un extraño alojado en mí que solo se manifestaba en los momentos de reflexión. Eran esos momentos en que yo estaba conmigo.

Paso a exponer los resultados de mi investigación sobre estas criaturas invisibles: Los «conmigos» no se materializan en una forma. Son silenciosos, ya que emiten sus sonidos en una frecuencia imperceptible, subliminal. Cuando paseo solo conmigo, hablamos en voz baja, como pensando… pensando en ti y en otras cosas no menos importantes. A veces, los «conmigos» son nuestra peor compañía. Salen de nuestro interior atravesando como espíritus las paredes de nuestro cuerpo y nos susurran al oído mensajes negativos sobre nosotros mismos o sobre nuestra vida absurda. El efecto de estos mensajes es hacernos sentir culpables de lo que hacemos con nosotros y con los demás, y se manifiesta en un lento y encorvado arrastrar de nuestro cuerpo por las aceras de la ciudad.

En ocasiones son traviesos. Los «conmigos» aprovechan cuando dormimos para jugar con nuestros recuerdos y preocupaciones, que combinan para fabricar sueños. A veces proyectan películas de amor o aventuras en la sala oscura de nuestra cabeza. Lo peor es cuando programan películas de terror, porque nos despertamos sobresaltados en plena pesadilla y ellos se retuercen de risa al ver cómo nos incorporamos en la cama con cara de susto y la respiración agitada.

Sin embargo, resulta tan reconfortante saber que nunca estoy solo… Siempre estoy conmigo. Hay momentos en que tú crees que yo estoy contigo cuando en realidad estoy solo conmigo. Lejos de considerarlo una grosería, creo que resulta saludable para los dos. Tampoco tengo derecho a ofenderme, cuando pareces atravesarme con la mirada como si yo fuera de vapor. En esos momentos estás contigo y tus ojos de leona prefieren escudriñar en la niebla de tu selva interior a mirarme.

Aquella noche, no solo yacíamos sobre la cama «yo» y «conmigo». Te moviste entre las sábanas e interrumpiste nuestro diálogo sordo, de modo que, de repente, también estábamos contigo. En ese instante, tuve la revelación de que cada uno de nosotros formamos un triángulo cuyos vértices son «yo», «conmigo» y «contigo», nuestros puntos en común. Del mismo modo que el Método celestial del Triángulo de Pascal es fuente inagotable de riquezas matemáticas, el descubrimiento de nosotros mismos concebidos como un triángulo, nos abre a nuevas dimensiones de autoconocimiento. Empezamos a construir nuestro triángulo desde nuestro yo, «uno», y después se van sumando los demás, «conmigos y contigos». Nuestra capa exterior, la que se percibe visualmente, está formada por los sucesivos «unos» que vamos siendo. Pero en nuestro interior juegan a combinarse los «conmigos» y los «contigos». Van moldeándonos. A veces nos hacen girar 180º y a veces parecen sumergirse y evaporarse en nuestro particular Triángulo de las Bermudas. De modo que nuestra naturaleza triangular no la resuelve ni la Trigonometría.

Así como el Espejo precioso del matemático chino Chu Shih Chieh reúne al cielo, a la tierra, al hombre y al objeto, nosotros somos una especie de fundición de aquello a lo que aspiramos, lo que tenemos, lo que somos y lo que no somos. Todo eso nos genera tal ansiedad, que exigimos al otro que nos colme. Los «contigos» son a veces criaturas muy celosas. Se aferran a quienes los acarician y no hay manera de desengancharse de sus abrazos-cadena o despegarse de sus besos-candado. Pintan ilusiones de afecto y completitud para ilustrar el aburrido libro sobre nosotros que hemos leído tantas veces.

Los «contigos» nos atraen porque resultan agradables al tacto. Este hecho explica por qué acabamos confiándoles nuestros secretos más íntimos.

Volviendo a aquella noche, yo estaba «conmigo» y «contigo», y para complicar aún más la cuestión, los tres dormíamos con ella, ese otro triángulo formado por «tú», «contigo» y «conmigo». De modo que, abrazaditos como estábamos, nuestros cuerpos contiguos eran un cuadrado formado por dos triángulos solapados. En ese momento formábamos un polígono regular… todo cuadraba. Al día siguiente, estábamos yo y conmigo andando bajo la lluvia en dirección al trabajo y echábamos de menos a ti y a contigo.

Caminábamos yo y «conmigo» entres rostros vacíos de expresión, entre seres con un solo vértice, ausentes, que parecían no estar ni contigo ni consigo. Aún resultaba más desolador cuando nos cruzábamos con seres que parecían estar siempre consigo.

El hecho fundamental de nuestro carácter triangular se manifiesta en el infinito juego de las palabras, en el lenguaje que usamos para entendernos con los «conmigos», esto es… para pensar. Las palabras con las que nos reescribimos cada día, como los triángulos, se metabolizan y pueden disociarse y asociarse, girar, desaparecer y reaparecer transformadas en otras. A veces cuando estoy con ella, estoy con texto, y hablamos del amor y otras incógnitas. Otras veces solamente nos miramos, interrumpiendo por un momento nuestro diálogo interior o nuestras placenteras ocupaciones individuales de fin de semana. Nos sentimos queridos por un momento y después regresamos a nuestras tareas.

Ahora, desde el mirador de mi avanzada edad, veo en esta epifanía, un paisaje de triángulos que se unen y se separan en un movimiento continuo. He afrontado la soledad y con estar conmigo debería tener bastante pero quiero disfrutar contigo. No quiero que te disuelvas ni te confundas en mí, quiero que tú estés contigo además de conmigo. Quiero repetir nuestra orgía triangular en la noche de los caballeros de la cama cuadrada. Todo ese revuelo de vértices, invisible para el voyeur que se asoma en la ventana de enfrente. Solo adivina entre la luz tenue de la lamparita del suelo, dos cuerpos contiguos intentando estar a la vez consigo y con todos los demás sobre una cama de 1,40 x 1,90.

¿Qué más puedo pedir? Ya he aprendido a convivir con los «conmigos», esas sombras iluminadas que siempre intentan adoctrinarnos. En cuando a los «contigos» procuro considerarlos simplemente como fantasmas pegajosos que visitan mi realidad con la intención de fabricar en mí deseos. Me cuido mucho de generar expectativas falsas. He aprendido a evitar a esas lapas, a fuerza de conocer su modus operandi, sus pérfidas artes(promesas de amor eterno) y sus costumbres amorosas(florecimiento de azotalenguas).

Antes de esa noche reveladora, pasé años sufriendo las secuelas de la superpoblación de mi cama. Intentaba calcular la superficie necesaria para alojarnos a los seis, estando cómodos. Conocía tus medidas y las mías, pero nunca conseguí averiguar cuál era la base y la altura de los «conmigos» y los «contigos».

Ahora, lo más que me pasa alguna noche es que se me queda dormido un brazo o una pierna o que cojo frío en los riñones porque los «conmigos» y los «contigos» arramblan con la manta, dejándome en la interperie.